Crisis migratoria en Canarias, la situación militar en el Sahara Occidental, el frente Polisario y Argelia

Parte de los hechos en el Sahara Occidental, en los últimos 45 años de duración del conflicto, se han desencadenado por completo al margen de los precedentes y en violaciones graves del derecho internacional. En este sentido la incursión e irrupción de Marruecos en Guerguerat el pasado 15 de noviembre destroza el alto el fuego de casi 30 años, constituye un hecho político importantísimo y no irrelevante, ya que el reino alauita, al mismo tiempo ha levantado y morigerado los controles migratorios, que han dado lugar a una avalancha interminable de migrantes a las costas españolas de las islas Canarias. Al Sahara Occidental se lo considera la última colonia de África, bajo el férreo control de la monarquía marroquí, que invadió el territorio el 31 de octubre de 1975, y cuando pocos años después, en 1979 Mauritania firmaba un protocolo en el que se comprometía a ceder el Tiris el Gharbia al Frente Popular por la Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro (Polisario).

Varios migrantes caminan cerca de un barco en la playa después de que decenas de migrantes llegaran al sur de la isla de Gran Canaria, en Maspalomas, España, el 20 de octubre de 2020. © Reuters/Borja Suarez

La coyuntura crítica ha obligado al Secretario General del Frente Polisario y presidente de la República Saharaui (RASD), Brahim Gali, a anunciar que “ante el fin del compromiso con el alto el fuego con Marruecos, tomaremos medidas para implementar el decreto que pone fin al compromiso con el alto el fuego mientras declaramos el estado de guerra”, dijo Ghali.

En los hechos, el 12 de noviembre, las fuerzas armadas marroquíes violaron los acuerdos de 1991 de Alto el fuego firmados entre el Frente Polisario y el Reino de Marruecos, enviando fuerzas militares a la zona liberada de Guerguerat, con acciones contra los civiles saharauis que, desde el 21 de octubre, se manifestaban contra la apertura de una brecha ilegal en el límite infranqueable definido en los acuerdos de 1991.

El Sahara Occidental es uno de los diecisiete integrantes de la lista de territorios no autónomos de las Naciones Unidas bajo supervisión de su Comité Especial de Descolonización, y aunque para la ONU la potencia administradora continúa siendo España, lo cierto es que al retirarse del territorio en 1976 el país renunció a la administración del Sahara Occidental y a toda responsabilidad internacional sobre el territorio.

La invasión y usurpación de Marruecos en el Sahara Occidental fue condenada por la resolución 377 ( 1975) del Consejo de Seguridad, así como la pertinente 380/75 que “deplora la realización de la marcha e insta a Marruecos a que retire inmediatamente del territorio del Sáhara Occidental a todos los participantes en la marcha”. Cuatro años después la Asamblea General en resolución 34/37/79, reafirmó el inalienable derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y la independencia. — Reconoce la legitimidad de su lucha para obtener estos derechos.

Pese a todo, hacia fines del año pasado, Marruecos incorporaba, de forma jurídica, el mar adyacente al Sáhara Occidental a sus aguas territoriales. En un hecho que ha encendido las alarmas, sobre todo en Canarias, en referencia a las aguas marítimas y el reconocimiento internacional, ya que es una decisión de Marruecos para ampliar a 350 millas su frontera marítima. Muestra claramente un interés económico para poder reclamar o negociar la propiedad de los supuestos recursos naturales descubiertos, en un monte submarino llamado Tropic que se encuentra, al sur de Canarias, a unos 400 km de la isla de El Hierro. De esta forma Marruecos ha decidido ampliar su frontera marítima hasta invadir aguas canarias.

Ante esta situación, la coalición Canaria ha exigido al Gobierno central a presentar una denuncia formal en la ONU y que la nueva ministra de Exteriores, Arancha González Laya, mostrara el «malestar» a su homólogo marroquí. Con la ampliación de sus aguas marítimas, sobre las Islas Canarias, se comenzaron a visualizar las reivindicaciones y la repulsa de la región hacia la medida que tiene en foco parte de sus aguas y territorio de su plataforma continental. En los hechos el Gobierno de Canarias ni el Ministerio de Asuntos Exteriores español han ignorado el episodio de Rabat y ya han avisado que no le permitirán que hurte “ni una sola milla” a las Islas. El conflicto político, y las intenciones de Marruecos impactan de lleno frontalmente con el derecho internacional y es aplicado como elemento disuasivo de coacción y presión internacional, en el centro de la crisis migratoria entre África Occidental y las islas Canarias.

Subrayando que la mayoría de los saharauis viven en la zona desértica del Sahara Occidental y otros en campos de refugiados en Tinduf, Argelia. Contextualizando es determinante la postura de Argelia, que es rival de Marruecos y el principal sostén económico, político y militar del Frente Polisario. Entretanto Marruecos ha retomado, desde el Sahara Occidental, la deportación de migrantes hacia Guinea Conakry, Senegal y Mali focalizándose en las localidades de Dajla, el puerto de El Aaiuú, y el control de la afluencia y flujo proveniente de Nuadivu en Mauritania, que son los principales puntos de partida de las pateras hacia las islas Canarias.

En este escenario resulta fundamental la colaboración que presta la Unión Europea , que viene sosteniendo desde finales de 2018, ayuda por más de 140 millones euros destinada a la gestión de las fronteras. Ya que, según la UE, Marruecos “lleva ya algún tiempo trabajando en el refuerzo del control de sus fronteras y ha impedido un gran número de salidas”.

Al igual que la ayuda directa a Marruecos, el Fondo Fiduciario de Emergencia de la UE para África obra en favor del desarrollo de la cooperación a lo largo de toda la ruta hacia el Mediterráneo occidental, este programa de cooperación transfronteriza por un valor de 8,6 millones de euros se dedica a fortalecer la gobernanza coordenada de la migración entre Marruecos, Senegal, Mali y Costa de Marfil, favoreciendo la intensificación del diálogo sobre migración. Además de estos programas existen complementos para los programas en curso en Libia y en Marruecos, requerirían hasta 86 millones euros más para 2019, lo que muestra la envergadura de los aportes comunitarios.

Con este fin como uno de los actores centrales del escenario regional y con el objeto de fortalecer la seguridad en la región se creó en 1991, la misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) con la misión de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en el Sáhara Occidental , establecida en virtud de la Resolución 690 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y parte del Plan de Arreglo, que había allanado el camino para un alto el fuego en el conflicto entre Marruecos y el Frente Polisario (en representación de la República Árabe Saharaui Democrática) por el territorio en disputa del Sáhara Occidental.

Al 30 de junio de 2018 , la MINURSO tenía un total de 220 efectivos uniformados, incluidos 19 contingentes, 193 expertos en misión, 7 oficiales de estado mayor, apoyados por 227 civiles y 16 Voluntarios de las Naciones Unidas. Los principales contribuyentes de tropas son Bangladesh , Egipto y Pakistán, con contingentes armados que patrullan la tierra de nadie que bordea el muro marroquí , para salvaguardar el alto el fuego.

La tensión internacional se ve reflejada como las monarquías del Golfo se han ordenado una vez más, detrás de Marruecos, apuntalando públicamente el ataque llevado a cabo por sus soldados en Guerguerat. Así Arabia Saudita, Omán, Bahrein y Emiratos Árabes Unidos han publicado, con pocas horas de diferencia entre sí, declaraciones en las que justifican la agresión perpetrada y la exhiben como un acto de defensa para la preservación de un territorio ocupado por la fuerza y ​​bajo el control de las Naciones Unidas.

Nadie puede creer sea posible que la opción de guerra se materialice, no solo por la enorme desigualdad en armamento y porque Argelia estar inclinada en este momento a enviar tropas y entablar un conflicto bélico de consecuencias impredecibles, sino porque además existe el convencimiento que todos saldrían perdedores.

Desde Argelia llegan aires de renovación que han contribuido a la detención y encarcelamiento de destacadas personalidades del mundo empresarial, de la gendarmería y de la política. A la par que el movimiento social pacífico de protesta Hirak cada semana congrega en las calles de las ciudades argelinas a miles de ciudadanos que pusieron fin al régimen instalado durante 20 años en torno a Abdelaziz Bouteflika en 2019. Su clave gravita en la renovación de la cúpula militar heredera de la guerra de independencia de Francia, apoyada en el Frente de Liberación Nacional, y en la intención del presidente Tebboune de asumir las competencias del tema del Sahara, hasta ahora en manos de los militares.

El conflicto plantea la hegemonía de Marruecos y Argelia en el Magreb que a pesar de no haber estado sumidos en la dinámica de la guerra fría, se vieron afectados por ella. Los efectos sobre la región ayudaron a la prolongación de la guerra en el Sahara y a la disminución de las posibilidades de una política magrebí más autosuficiente.

Teniendo en cuenta el nuevo contexto internacional nos preguntamos ¿Cómo han afectado estos nuevos cambios al sistema regional del Magreb y su posición en el nuevo sistema internacional?

La intensificación política de temas transversales como la migración, el Sahara Occidental y la nueva crisis económica en Ceuta-Melilla nos plantea indudablemente sobre las perspectivas de redibujar las fronteras en el futuro, así como nuevos focos de tensión. El estallido de la nueva conflictividad regional toma mayor gravitación si pensamos que hoy el Mediterráneo y África Occidental se han transformado en el escenario de la crisis migratoria que sitúa al Magreb en el pasaje hacia Europa, desde Oriente Medio y el resto de África.

Alvaro Fontana Director Ejecutivo SOS Discriminación y especialista en temas migratorios.

Alvaro Fontana Director Ejecutivo SOS Discriminación y especialista en temas migratorios.