Etiopía entre el etnonacionalismo y los ideales del medemer

El conflicto interno en Tigray profundiza la división étnica

El desborde del conflicto en la región norteña de Tigray amenaza desencadenar un desastre humanitario que puede expandir la inestabilidad en el Cuerno de África. Miles de etíopes han huido al vecino Sudán y se han reportado miles de muertos, desde que el primer ministro etíope, Abiy Ahmed ordenó una intervención militar en los primeros días de noviembre contra el partido gobernante en la región, el Frente de Liberación Popular (TPFL). La destitución de los funcionarios de Tigray después de que Abiy, de la etnia oromo, llegó al poder tras las protestas masivas contra del Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope ( EPRDF) , alimentó un sentimiento de discriminación étnica entre los miembros del partido. ¿Acaso esta decisión política no va en contra de la idea del primer ministro Abiy Ahmed de romper la división étnica de Etiopía?

Fuente: CCTV

La región se encuentra en este momento aislada en sus comunicaciones , con cortes de servicios telefónicos e internet. Simultáneamente las operaciones de ayuda humanitaria en la zona , están restringidas , según la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU. Para la organización internacional, hay más de nueve millones de personas que viven en la región están en alto riesgo a raíz del conflicto. Una disputa que se inició con la intervención militar, el 4 de noviembre después que las fuerzas de seguridad regionales del Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPFL) atacaron la base del ejército federal etíope.

De todas formas la tensión, entre el gobierno federal y el TPFL se viene intensificando desde el mes de septiembre cuando el gobierno canceló las elecciones regionales en forma indefinida debido a la pandemia del coronavirus. En ese momento los funcionarios del TPFL se opusieron a la decisión y llevaron adelante sus propias elecciones.

Un informe de situación de Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) advirtió que el conflicto podría causar “desplazamientos masivos” en Tigray, una región donde más de dos millones de personas ya necesitan asistencia humanitaria. Afirmó que las restricciones a los viajes aéreos y por carretera estaban afectando significativamente las operaciones humanitarias, mientras que la agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR, dijo que estaba luchando por brindar apoyo a los refugiados en los campamentos de la región. En el mismo sentido , el secretario general de la ONU, António Guterres, pidió medidas inmediatas para reducir las tensiones y garantizar una resolución pacífica de la disputa. También, el Jefe de la ONU en Etiopía le requirió al gobierno que reabra inmediatamente el acceso humanitario a 2 millones de civiles en Tigray, incluidos 200.000 refugiados eritreos y 100.000 habitantes locales desplazados, que durante mucho tiempo han dependido de las agencias de ayuda.

Los primeros camiones cargados de refugiados etíopes comenzaron a cruzar hacia el estado de Gedaraf en Sudán, y se alojan en el primero de los que podrían ser muchos nuevos campos de refugiados que se están estableciendo para recibir a las personas que huyen de los enfrentamientos en Tigray.

Históricamente el partido de la etnia tigrayana, el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF), fue la fuerza dominante en la política etíope hasta que Abiy asumió el cargo en 2018. Desde entonces, sus miembros han perdido cargos dentro del gobierno central y varios funcionarios han sido arrestados por corrupción y abusos contra los derechos humanos. La escalada puede propagarse y los estados vecinos también podrían verse involucrados en el conflicto, particularmente Sudán, que está experimentando su propia transición política tensa, y Eritrea, que se encuentra al otro lado de la frontera con Tigray y tiene una enemistad de larga data con el partido del gobierno regional.

La región ha sufrido ataques aéreos, bombardeos y decenas de soldados heridos, y se teme se extienda, lo que profundiza las viejas tensiones entre Amhara y Tigray. Ambas regiones están sumidas en una disputa de décadas por la tierra que ha provocado violentos enfrentamientos en el pasado y representa un peligroso punto de inflamación, que se pueden ver como hechos peligrosos de discriminación étnica masiva, donde se confirman incluso la elaboración de perfiles étnicos masivos y sin precedentes. No son ajenos a la situación los Amhara, una etnia que también tiene una histórica rivalidad y otro actor presente es el presidente de Eritrea, Isayas Afewerki.

Desde el gobierno, el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF) introdujo una nueva constitución que dividió a Etiopía en nueve regiones de base étnica, cada una con sus propias fuerzas de seguridad, parlamentos y el derecho a separarse. Además impulsó dentro del Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF), una coalición de partidos étnicos que fue controlada y gobernó con mano de hierro durante casi 30 años.

La región alberga a más de 200.000 desplazados internos así como refugiados de Eritrea. Actualmente hay 1,8 millones de personas desplazadas internamente en Etiopía, mientras que el país aloja 792.000 refugiados. El seis por ciento de la población de más de 100 millones de Etiopía vive en Tigray, pero los funcionarios locales han dominado el país políticamente desde que el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF) dirigió una lucha de guerrillas que derrotó a la junta marxista del país, conocida como Derg, en 1991. Como antecedente, Etiopía acoge refugiados de 26 países; representa, uno de los asilos de refugiados más grandes del mundo, además de sus 3 millones de desplazados internos en 2018, con un 12% de la población eritrea en calidad de refugiados, 8% de los sudaneses desplazados. Los refugiados están cruzando hacia el este de Sudán, donde los funcionarios locales dicen que están superados desde el punto de vista de los recursos.

En este delicado contexto, una victoria de los etnonacionalistas sería el camino más directo para la balcanización del país, con el federalismo étnico, a diferencia de lo que viene impulsando el primer ministro, que se ha destacado por intentar trascender estas divisiones en un proyecto de unidad desde los derechos y la ciudadanía, con la idea de un estado central y fuerte que tenga como concepto su dimensión multicultural.

Hoy, Etiopía se encuentra en un momento histórico de transformación política y social.

Esta crisis sin duda es uno de esos desafíos a los que se enfrenta. Con una nueva filosofía política para el país: el “medemer”, como palabra amárica que se traduce literalmente como “unión”. Pero, ¿Cómo se vincula medemer con la estructura política y social existente que puede llevar a una guerra civil en Etiopía? pensando en este cambio y la volatilidad en curso, donde se puede entrever la tragedia humanitaria.

Alvaro Fontana

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